El yoga somático y fascial ha sido durante mucho tiempo reducido a una práctica de estiramientos o posturas físicas, cuando en realidad es una terapia de movimiento consciente mucho más profunda. Cuando el yoga se comprende desde una perspectiva somática y fascial, se convierte en una terapia de movimiento consciente capaz de generar cambios profundos en la postura, la movilidad y la calidad de vida.
El yoga somático y fascial se sostiene sobre cinco pilares fundamentales que explican por qué no es solo una práctica física, sino una auténtica terapia de movimiento consciente con impacto profundo en el cuerpo y el sistema nervioso.
En Conciencia y Ser abordamos el bienestar desde una mirada integral, donde cuerpo, sistema nervioso y conciencia forman una unidad. Por eso, hoy exploramos 5 claves de yoga que va más allá de lo físico y trabaja directamente sobre la raíz del equilibrio corporal y emocional.

1. Reeducación corporal profunda
El yoga somático y fascial no busca forzar el cuerpo ni imponer formas externas. Su objetivo es reeducar el movimiento desde dentro, respetando la inteligencia natural del sistema corporal.
A diferencia del ejercicio convencional, este enfoque:
- Trabaja desde el sistema nervioso, no solo desde el músculo
- Atiende patrones de movimiento condicionados por el estrés, el dolor o el sedentarismo
- Mejora la postura como consecuencia de una reorganización interna, no por corrección forzada
Aquí el cuerpo no se obliga a cambiar: aprende a reorganizarse de manera más eficiente y funcional.
2. Sistema fascial y movilidad
La fascia es una red continua de tejido conectivo que envuelve músculos, articulaciones, órganos y sistemas. Su estado influye directamente en:
- La movilidad
- La postura
- La percepción corporal
- La aparición de dolor crónico
Cuando la fascia pierde elasticidad o hidratación, el cuerpo se vuelve rígido y limitado. El yoga con enfoque fascial utiliza movimientos lentos, conscientes y sostenidos que estimulan esta red, favoreciendo:
- Mayor elasticidad y adaptabilidad
- Mejor coordinación global
- Liberación de tensiones profundas
Este trabajo no busca resultados inmediatos, sino cambios duraderos y sostenibles.
3. Movimiento somático consciente
El movimiento somático pone el foco en la experiencia interna del cuerpo, desarrollando la capacidad de sentir, percibir y regular el movimiento desde dentro.
A través de esta práctica:
- Aumenta la conciencia corporal
- Disminuyen los patrones de sobreesfuerzo
- Se mejora el equilibrio y la coordinación
- Se establece una relación más respetuosa con el cuerpo
No se trata de ejecutar posturas “correctas”, sino de aprender a escuchar el cuerpo y responder a sus necesidades reales.
4. Regulación del sistema nervioso
Uno de los pilares del yoga terapéutico es su impacto sobre el sistema nervioso autónomo. Mediante respiración consciente, movimientos suaves y atención plena, el cuerpo aprende a salir del estado de alerta constante.
Este enfoque favorece:
- La activación del sistema parasimpático
- La reducción del estrés y la ansiedad
- Una mejor calidad del descanso
- Mayor estabilidad emocional
El resultado es una sensación de seguridad interna y regulación, fundamental para cualquier proceso de bienestar profundo.
5. Conexión auténtica con el cuerpo
Más allá de los beneficios físicos, el yoga somático y fascial facilita algo esencial: volver a habitar el cuerpo con presencia y respeto.
No se trata de rendimiento, ni de exigencia, ni de comparación.
Se trata de:
- Presencia
- Escucha
- Autenticidad
Esta forma de práctica encaja plenamente con la filosofía de Conciencia y Ser, donde el bienestar se entiende como una relación consciente con uno mismo, no como una meta externa.
Una propuesta alineada con el bienestar integral

Existen profesionales que entienden el yoga como una herramienta terapéutica profunda. Un ejemplo de ello es el trabajo de Keilla Dias, cuya propuesta integra movimiento somático, trabajo fascial y conciencia corporal.
Su enfoque se aleja de modelos estéticos o competitivos y se centra en:
- Salud postural
- Movimiento respetuoso
- Regulación del sistema nervioso
- Conexión cuerpo–mente
Puedes conocer más sobre su trabajo en:
https://keilladias.com/

Desde Conciencia y Ser, recomendamos este tipo de propuestas para quienes buscan un bienestar real, sostenible y alineado con el cuerpo.
Yoga como terapia de movimiento consciente
Cuando el yoga se comprende como una terapia somática y fascial, deja de ser una práctica puntual para convertirse en una herramienta de transformación profunda.
Una práctica que:
- Acompaña procesos de cambio personal
- Respeta los ritmos individuales
- Mejora la calidad de vida de forma integral
- Fortalece la conexión entre cuerpo, mente y conciencia
Este es el yoga que transforma desde la raíz.
Un yoga que no busca imponer, sino acompañar.
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